Hoy he aprendido que la ausencia es azul y blanca, la justicia una espiral y que las dos pueden estar en tus manos. Que el adulterio está en tus medias y la venganza en tu falda. Que Clitemnestra no era tan mala, Elektra no tan depresiva y el Vigía vale mucho más que para esperar. Que todos tenemos derecho a todo, que somos egoístas. Que cuatro son más que uno, que pueden más que uno y que cuatro pueden ser uno. Que soñar es necesario y hacerlo con compañía precioso. Que cualquier cosa es excusa cuando se está a gusto. Que no todo es tan malo, que nadie es tan malo. Que las apariencias engañan, el tiempo se exagera y los camareros se alteran. Que "3996" te abrirá muchas puertas, bueno, al menos una. Que un vínculo puede hacerse enorme en muy poco tiempo y eso lo sabes tú, y tú, y tú. Que hay pocas cosas más importantes que esas tres, que me hacen feliz, que consiguen que todo sea superior. Que la unión hace la fuerza. Que hay cosas que jamás pueden agradecerse lo suficiente.
Hoy he aprendido a llorar.
miércoles, 2 de febrero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
Vas a prometerme que nunca me harás sentir que te tengo.
Otra vez vuelta a empezar. Y ya es la segunda o la tercera, no recuerdo bien. Pero cada vez se hace más fácil. Eso no quita que esté hasta los mismísimos cojones.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Onda busca corpúsculo (tributo a Bruuks)
Estaba tumbada en el suelo. Con el pantalón ligeramente bajado y la camiseta ligeramente subida. Con mucho frío en los riñones. Con uno de los dolores de espalda más fuertes que había vivido en los últimos dos años, por no decir 17. Rodeada de una especie de sacos de plástico rellenos de aire, gomaespuma, cartón y plástico de embalar, sí, el de las burbujitas, y no las estaba explotando. En su lugar estaba recordando todas y cada una de las palabras que habían cruzado hoy. Todas, intentando que sea sin excepción, por muy imposible que resulte.
Muchas veces se ponía a pensar en que quizá Claudia tenga razón. Escribir su vida no sería algo tan alocado como le podía parecer en numerosas ocasiones. Se daba cuenta al terminar en un soportal, un banco de piedra o el frío asiento del andén del metro de confidencias.
Vaya fin de año. Alucinante.
Se enamoraba de todo, al menos eso le decía Juanma. Y este caso no iba a ser una excepción. Las dificultades le enseñaron a amar todo lo amable (del verbo amar). Los cambios a sonreír por las pequeñas cosas, a disfrutar cada segundo. Él sabía muy bien como funcionaba su pequeño cerebro retorcido, el que aún quería descubrirlo era otro. Otro totalmente diferente.
El karma, o que Dios aprieta pero no ahoga, o que cuando una onda alcanza su máxima amplitud negativa, cambia el sentido y va a por la máxima positiva. Según en qué creas. O lo friky que seas. En definitiva, el año había sido duro, para los dos, todo sea dicho, el último año y dos meses habían sido muy distintos. Eso, distintos, quizá duro no sea la palabra más adecuada. Habían sido especiales, más bien para mal. Y ver las cosas entre cajas puede estar bien, pero saltar al escenario y formar parte activa del teatro, resultó ser mucho mejor. Ese empujón, quizá un poco forzado, solo trajo cosas buenas. Como si intentases poner algo en órbita, esa velocidad de escape necesaria para que orbite puede que no saliese de él completamente, pero salió y orbitó y eso es lo importante.
Tres días inolvidables, diferentes, especiales y normales. Tres días contradictorios. Tres días ¿familiares? Tres días increíbles.
Y seguía recordando....
"- Yo no pensaba saludarte así. En vez de dejar el abrazo para el final iba a dártelo ahora.
- ¿Crees que nos parecemos?
- Sí, bastante.
- Me refiero físicamente."
Y ya no era solo el hecho de conectar tanto con una persona. No. No era sólo comprender como funcionaban sus pequeños cerebros retorcidos. No.
A pesar de todo, del último año, del dolor, del frío en los riñones, de lo más mínimo que le rodease. A pesar de eso... era jodidamente feliz.
Muchas veces se ponía a pensar en que quizá Claudia tenga razón. Escribir su vida no sería algo tan alocado como le podía parecer en numerosas ocasiones. Se daba cuenta al terminar en un soportal, un banco de piedra o el frío asiento del andén del metro de confidencias.
Vaya fin de año. Alucinante.
Se enamoraba de todo, al menos eso le decía Juanma. Y este caso no iba a ser una excepción. Las dificultades le enseñaron a amar todo lo amable (del verbo amar). Los cambios a sonreír por las pequeñas cosas, a disfrutar cada segundo. Él sabía muy bien como funcionaba su pequeño cerebro retorcido, el que aún quería descubrirlo era otro. Otro totalmente diferente.
El karma, o que Dios aprieta pero no ahoga, o que cuando una onda alcanza su máxima amplitud negativa, cambia el sentido y va a por la máxima positiva. Según en qué creas. O lo friky que seas. En definitiva, el año había sido duro, para los dos, todo sea dicho, el último año y dos meses habían sido muy distintos. Eso, distintos, quizá duro no sea la palabra más adecuada. Habían sido especiales, más bien para mal. Y ver las cosas entre cajas puede estar bien, pero saltar al escenario y formar parte activa del teatro, resultó ser mucho mejor. Ese empujón, quizá un poco forzado, solo trajo cosas buenas. Como si intentases poner algo en órbita, esa velocidad de escape necesaria para que orbite puede que no saliese de él completamente, pero salió y orbitó y eso es lo importante.
Tres días inolvidables, diferentes, especiales y normales. Tres días contradictorios. Tres días ¿familiares? Tres días increíbles.
Y seguía recordando....
"- Yo no pensaba saludarte así. En vez de dejar el abrazo para el final iba a dártelo ahora.
- ¿Crees que nos parecemos?
- Sí, bastante.
- Me refiero físicamente."
Y ya no era solo el hecho de conectar tanto con una persona. No. No era sólo comprender como funcionaban sus pequeños cerebros retorcidos. No.
A pesar de todo, del último año, del dolor, del frío en los riñones, de lo más mínimo que le rodease. A pesar de eso... era jodidamente feliz.
PD: Ana, sé que no has leido el resto de entradas y yo no debería por tanto escribir esto, pero creo que la situación lo merece, que no sirva de precedente ;)
jueves, 11 de noviembre de 2010
Entalpía de formación.
No puedes hablar en presente gnómico.
Nadie tiene la verdad absoluta, déjalo para los refranes.
Y sí, sé que es paradójico.
Nadie tiene la verdad absoluta, déjalo para los refranes.
Y sí, sé que es paradójico.
domingo, 24 de octubre de 2010
martes, 21 de septiembre de 2010
Veintidós.
Ahora sí que sí.
Otro veintidós de septiembre más. Ha volado, el tiempo ha volado. Y todo ha cambiado muchísimo.
Me cuesta mucho escribir esto. Me cuesta mucho escribirte, sabiendo que es la única gilipollez que puedo hacer. Sabiendo que ya no puedo hacer nada por ti.
Y llevo una hora aquí, como una subnormal, frente a un teclado que no va a solucionar nada...
Te quiero, te sigo queriendo, te quisé y te querré. Y por eso sigues aquí. Es que sigue siendo todo tan jodidamente horrible. Tan extraño. Ya son dos años. Mucho y poco a la vez. ¿Sabes? Me acuerdo de ese día a la perfección... de todos y cada uno de los detalles. En cierto modo, supongo que ahora tendría que recordar lo bueno. Siempre he dicho eso a la gente que pasaba por situaciones similares. Ahora me daría una hostia.
Sí, está claro que hay que recordar los buenos momentos. Los recuerdo, creeme. Pero siempre va a estar eso ahí, guardado. Y que todos tenemos derecho a estar tristes... ¿Ves? Aquí te queríamos mucho. Sé que no soy la única que hoy solo va a poder pensar en ti.
No sabes la de gente que le ha dado ahora por llamarse como tú, deja de mandarlos porque nos acordamos continuamente de ti sin que eso haga falta hahaha :)
Claro que han salido lagrimas... pero también muchas sonrisas, porque tu recuerdo es de los mejores que tengo, si no, ahora no estaría así.
Llevo una hora viendo un maldito video tuyo bailando... De la fiesta sorpresa que hicimos... Cuando me puse de sargento hahahaha. Que gran día...
No he podido volver a entrar a esa casa. No sin ti.
Ahora mismo tengo una mezcla entre pensar que soy gilipollas por estar escribiendo esto y en sentirme bien conmigo misma, es raro, no sé.
He sonreído mucho por ti. Cuando estabas y desde que te fuiste.
Pero joder, es que es injusto, ¿Por qué? ¿Por qué tú? ¿Por qué ese día y por qué así?
Nunca, nunca te olvidaré. Espero que lo sepas. Que todo esto, me supera, me supera y me revienta porque tú eras quien menos lo merecías... Y de esa forma... Dios mío es que aún no me entra en la cabeza... No sabes la de veces que he pensado que todo era mentira, que no podía ser, que yo que sé, que era una broma, una pesadilla, yo que sé... No, es que no podía estar pasando... Pero sí.
Y ya son dos años.
Dos veintidós de Septiembre.
Pero pase lo que pase, seguiré recordandote, seguirás aquí. Seguirás teniendo un hueco en mí, en nosotros. Y sonreiremos por ti, por como lo hacías tú y por cómo nos lo hacías hacer a nosotros. Porque eso sí te lo mereces.
Porque te quiero, Adrián.
Otro veintidós de septiembre más. Ha volado, el tiempo ha volado. Y todo ha cambiado muchísimo.
Me cuesta mucho escribir esto. Me cuesta mucho escribirte, sabiendo que es la única gilipollez que puedo hacer. Sabiendo que ya no puedo hacer nada por ti.
Y llevo una hora aquí, como una subnormal, frente a un teclado que no va a solucionar nada...
Te quiero, te sigo queriendo, te quisé y te querré. Y por eso sigues aquí. Es que sigue siendo todo tan jodidamente horrible. Tan extraño. Ya son dos años. Mucho y poco a la vez. ¿Sabes? Me acuerdo de ese día a la perfección... de todos y cada uno de los detalles. En cierto modo, supongo que ahora tendría que recordar lo bueno. Siempre he dicho eso a la gente que pasaba por situaciones similares. Ahora me daría una hostia.
Sí, está claro que hay que recordar los buenos momentos. Los recuerdo, creeme. Pero siempre va a estar eso ahí, guardado. Y que todos tenemos derecho a estar tristes... ¿Ves? Aquí te queríamos mucho. Sé que no soy la única que hoy solo va a poder pensar en ti.
No sabes la de gente que le ha dado ahora por llamarse como tú, deja de mandarlos porque nos acordamos continuamente de ti sin que eso haga falta hahaha :)
Claro que han salido lagrimas... pero también muchas sonrisas, porque tu recuerdo es de los mejores que tengo, si no, ahora no estaría así.
Llevo una hora viendo un maldito video tuyo bailando... De la fiesta sorpresa que hicimos... Cuando me puse de sargento hahahaha. Que gran día...
No he podido volver a entrar a esa casa. No sin ti.
Ahora mismo tengo una mezcla entre pensar que soy gilipollas por estar escribiendo esto y en sentirme bien conmigo misma, es raro, no sé.
He sonreído mucho por ti. Cuando estabas y desde que te fuiste.
Pero joder, es que es injusto, ¿Por qué? ¿Por qué tú? ¿Por qué ese día y por qué así?
Nunca, nunca te olvidaré. Espero que lo sepas. Que todo esto, me supera, me supera y me revienta porque tú eras quien menos lo merecías... Y de esa forma... Dios mío es que aún no me entra en la cabeza... No sabes la de veces que he pensado que todo era mentira, que no podía ser, que yo que sé, que era una broma, una pesadilla, yo que sé... No, es que no podía estar pasando... Pero sí.
Y ya son dos años.
Dos veintidós de Septiembre.
Pero pase lo que pase, seguiré recordandote, seguirás aquí. Seguirás teniendo un hueco en mí, en nosotros. Y sonreiremos por ti, por como lo hacías tú y por cómo nos lo hacías hacer a nosotros. Porque eso sí te lo mereces.
Porque te quiero, Adrián.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Abierto por vacaciones.
Pero con poco que decir.
Todo se acaba convirtiendo en rutina.
Vuelve a hacerlo especial.
Todo se acaba convirtiendo en rutina.
Vuelve a hacerlo especial.
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