viernes, 4 de diciembre de 2009

Nadie aborta para divertirse.

Es estresante cuando te dispones a escribir y las palabras no son capaces de fluir, cuando no sabes cual es el comienzo perfecto, cuando quieres y no puedes encontrar las palabras... hasta que una frase ilumina tu cabeza, como si una bombilla se encendiese y tus ideas comienzan a fluir.


"No nos gusta el aborto, muchísimo menos debe gustarle a las que se someten a él, nadie aborta para divertirse"


Así finalizaban las noticias cuatro nocturnas de un día cualquiera de enero del 2008, con la opinión de Iñaki Gabilondo, como todas las noches; iniciando así uno de mis debates internos que tanto me gustan.

Es curioso escuchar esa frase mientras lees un artículo (de una supuesta opinión política opuesta) que habla de los horrores que causaría la ley del aborto, que se negaban a la reforma de la ley cuando en su día llegaron a pactar la ley en vigor e incluso a gobernar con ella, de tal modo que protestaban contra el aborto habiendo permitido cientos de miles. Pero indagar más en esto sería meternos en ámbitos políticos, concretamente en hipocresía política, y hoy no toca hablar de esto, hoy toca profundizar en el aborto.


Cuán difícil puede llegar a ser esta cuestión, ya que para comenzar a hablar de ella deberíamos tener una definición exacta del ser humano, o quizá esto sea innecesario. Nos remitimos a que las células que forman el feto pueden ser o no consideradas un ser humano, pero, ¿no se supone que su fin es terminar siéndolo? En caso de que no lo sean en el instante en el que son considerados fetos, ¿no lo serían pasado un tiempo, unos simples meses? ¿Es moral decidir si un ser humano, o un "proyecto de ser humano" merece vivir o no? Pero... ¿es moral hacerle vivir sabiendo que no tendrá una buena vida? He ahí la cuestión. ¿Quién pone los límites?


Imaginemos que una chica de 16 años queda embarazada por no haber utilizado métodos anticonceptivos. Sin duda la falta de responsabilidad es suya y de su pareja, ya que, aunque muchas veces parece que no queramos verlo, para que un óvulo se fecunde, señoras y señores, ¡necesitamos un hombre! ¿Curioso verdad? Si, pensarán que debo ser idiota, lo entiendo, pero ¿quién habla de la decisión DE LOS PADRES en cuanto al aborto? ¿Alguien menciona que el hombre tenga algún tipo de derecho de decisión?
Bueno, prosigamos, la chica en cuestión tiene un retraso de su ciclo menstrual y, pasado un mes de la relación sexual, decide hacerse un test de embarazo, bien, como era de esperar, el test es positivo y la chica decide abortar, seguramente sin pedir opinión al hombre, aunque seguramente tampoco lo hubiese hecho de tomar la otra decisión.


Esta chica, a sus 16 años, puede casarse, pero no puede beber alcohol, ni votar, es mayor de edad sanitaria, puede tomar decisiones en cuanto a transplantes, pero no puede hacerse un pearcing, es libre para hacer testamento, pero no hablemos de hacerse un tatuaje... El problema está en que se ha llegado a un punto en el que no sabemos cual debería ser el límite en cuanto a la edad. Es imposible elegir una edad, nadie posee el mismo grado de madurez, nadie tiene la misma complexión, nadie es igual que nadie. Entonces ¿que hacemos? Esta chica quiere abortar, sus padres la apoyan, tienen confianza y ella no va a ocultarles algo así, pero ¿y si esta chica no tuviese tanta suerte en cuanto a sus progenitores? ¿Y si sus ideales, su forma de pensar o incluso su región les impidiese aceptarlo? ¿Y si no hubiese sido una falta de responsabilidad sino un accidente? Una rotura de profiláctico...
Supongamos que la chica en cuestión tiene trabajo y está estudiando, con el dinero que entra en su casa no hay para mantener a alguien más y todos los que habitan en ella dan una aportación económica mensual. Ahí, ¿qué es lo moral? ¿Que es lo justo: Hacer vivir a un niño que no va a poder comer, que no va a tener donde vivir o privarle de la vida? No solo afectaría al niño, también a todos los de su al rededor... Es cierto que la vida de la madre cambiaría completamente... también es cierto que podía haberlo remediado. Pero ¿y si no hubiese podido? Es injusto que esta chica tenga que cambiar su vida por la forma de pensar de sus padres, ¿qué es lo que pretenden los que se oponen a esta ley? ¿Obligar a tener confianza en los padres? ¿Solucionar con una ley lo que la confianza no ha solucionado? ¿Es eso ético?


Pero también está el famoso argumento de que si se permite esta "libertad abortiva" pasaría a convertirse en un anticonceptivo, mantienes relaciones sexuales sin protección y si te quedas embarazada, abortas y a correr. Aquí es donde discrepo. Como dijo Iñaki Gabilondo en la frase que encabeza este artículo "No nos gusta el aborto, muchísimo menos debe gustarles a las que se someten a él, nadie aborta para divertirse" No estamos hablando de una vacuna, ni de una crema, unas pastillas ni nada por el estilo, hablamos de una intervención quirúrgica, de un proceso poco agradable para cualquier mujer, que creo, o al menos quiero creer, que ninguna actuaría de forma tan inmadura, que nadie abortaría para divertirse, que no se convertiría en un recurso de este calibre. Pero es imposible saberlo.


El problema de una ley así, a parte de las contradicciones legales en cuanto a las edades, contradicción que posiblemente venga dada por el miedo paterno a que los hijos crezcan, a parte de la cuestión ética en cuanto a si es acabar con una vida, no dejarla empezar, etc., es que generalizar es muy peligroso. Lo ideal sería hacer una ley para cada persona, lo ideal, y lo imposible, y aún haciendo esto no podríamos decidir quienes tienen derecho y quienes no, pero se supone que existe una igualdad ante la ley, lo cual vuelve a hacer que esto no sea factible.


Hay casos y casos, hay ciertas ocasiones en las que esta ley es incluso necesaria, otras muchas en las que es más que innecesaria.

Entonces, ¿a favor o en contra? Bien es cierto que la decisión deberían tomarla los padres de esta futura vida, y no los abuelos, ya que serán los afectados en segunda línea (el bebe, lógicamente, estaría en primera línea) pero no todo el mundo está capacitado con cierta edad para tomar decisiones de este tipo. ¿Pero si lo están para mantener relaciones de una forma irresponsable? No hay que irse a casos extremos, esto puede pasarle a la persona más responsable del mundo entonces ¿que hacemos? ¿Una prueba de madurez y responsabilidad a los que tomarán la futura decisión? ¿Quién mide eso y cómo? Es una difícil decisión porque contiene contradicciones continuas y dar una afirmación categórica acerca del tema es, bajo mi punto de vista, no habérselo planteado, no haberse puesto en distintas situaciones. Es un tema demasiado amplio, con demasiados factores y demasiadas posibilidades.
A favor con restricciones o en contra con excepciones... No todo debería ser negro o blanco, en ciertas ocasiones necesitamos el gris.


Annie Castaño Gómez

3 de diciembre de 2009

3 comentarios:

  1. me encanta ^^
    ya sabes que me encantan todos tus post, pero creo que este en particular tiene algo especial, no sé. (:
    Supongo que será un tema que yo también me he cuestionado en numerosas ocasiones.
    ¿Sabes? Yo creo que la ley del aborto es justa, el hecho de que exista una ley no quiere decir que todos tengamos que abortar, pero sí que las personas que lo necesiten no tengan que incurrir en un delito al hacerlo.

    Btw.....a mi también me gustan las entradas y despedidas de Gabilondo :)

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  2. Algunas dudas:
    1.- Hay cierto aspecto melodramático en lo del niño que pasará hambre. ¿De verdad alguien pasa hambre en España? Desconozco los datos.
    2.- Empieza muy bien el artículo, pero enseguida se olvida: si el feto es o no un ser humano sería muy importante porque entonces habría la duda de si se puede matar a alguien para que otro viva mejor.

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